SANTIAGO DELUCHI

Nací el 25 de septiembre de 1990. Soy hijo de Hilario, argentino, casi abogado, compositor, poeta, cantante, generador de ideas, llegado a Colombia en los 70s para jugar fútbol en el D.I.M de Medellín y quien, luego de una lesión que acabó con su carrera futbolística, se dedicó a montar una pizzería que acabaría siento una de las cadenas de pizza más innovadoras y reconocidas por los colombianos; y de Juana, colombiana, casi arquitecta, administradora hotelera, vendedora de ropa, quien luego de conocer y juntarse con Hilario se haría cargo de la administración de Deluchi Pizza Por Metro, la pizza que hasta hoy en día ha sido negocio familiar de ellos y, ahora, mío también.

Nací en Bogotá. Fui a dos jardines infantiles, no se por qué. Entré al Liceo Francés a la edad en la que la mayoría de niños entran al colegio y 14 años después me gradué a la edad en la que la mayoría de los adolescentes se gradúan. Tuve una vida escolar “normal”. Iba al colegio todas las mañanas, me iba a veces bien y a veces mal, después de clases en las tardes a veces iba a clases de fútbol… En fin, lo normal.

A los 3 años entré lo que en ese entonces se llamaba El Taller De Misi, dirigido por María Isabel Murillo (más conocida como Misi). Eran clases después del colegio donde aprendía cositas de música, baile y actuación. A partir de ahí fuimos evolucionando, tanto Misi (la persona), como Misi (el taller), como yo. Hice infinidades de cosas con Misi. Salimos en comerciales (como el de “Chiqui chiqui chí” de Colgate, entre otros…), le cantamos a Andrés Pastrana el día de su posesión, viajamos a Alemania para representar a Colombia en la Expo Hannover 2000, allá cantábamos a cambio de comida en Mc Donald’s (suena terrible pero todos lo recordamos con cariño), cantamos en la sede de las Naciones Unidas en NYC, hicimos conciertos en la catedral de sal de Zipaquirá, salimos en programas de TV y en algunas revistas, aprendí a bailar Tap… Y también, claramente, hicimos lo que sabemos hacer en Misi: musicales. Participé en casi 20 musicales de todos los tamaños y para todos los públicos a lo largo de 16 años de carrera junto a Misi. “El Taller De Misi” se convirtió en “Misi, Escuela de Teatro Musical” y posteriormente en “Misi, Compañía de Producción Artística”. Seguramente va a seguir cambiando y evolucionando… Tal como espero hacerlo yo.

A los 11 años a mi no me gustaba el “rock”. Mis compañeros de clase oían The Offspring y Limp Bizkit y yo pensaba que estaban locos. En su lugar, a mi me gustaba la música que oía mi mamá: Ricardo Montaner (papá), Enrique Iglesias, Alejandro Sanz, ese tipo de cosas… Un día una “novia” que tenía en el colegio (tengo “novias” desde los 4 años… Estoy jodido…) me regaló un disco de The Offspring pues todos mis compañeros oían eso. Conspiracy Of One. Recuerdo que, aunque lo odié, la tercera canción tenía unos bongoes y a mi por esa época me gustaban los bongoes, las congas y esas cosas… Así que le di palo a la tercera canción. Me hizo pasar a la cuarta y ya para cuando había llegado a la quinta, era demasiado tarde: ya me gustaba el pinche “rock”. The Offspring y Limp Bizkit hacen parte de mi ADN musical y me traen muchos recuerdos de mi adolescencia. Descubrí que me gustaba la batería y volví locos a mis padres hasta que me compraron una batería Maxtone roja. Por las tardes tenía que ir a ensayar a Misi, pero cuando podía me ponía a tocar batería con mis compañeros del colegio.

Montamos una banda: “Se Murió Pepe”. El nombre extraño nació de un chiste que hacía Santiago Balaguera, el guitarrista de la banda. Yo tocaba batería y cantaba. Posteriormente se sumaron a nuestra banda Nicolás Gómez en el bajo y Alex Sacleux en la otra guitarra. Nuestro director musical nos doblaba la edad y se llamaba Daniel Cadena, de quien he aprendido más de música que de cualquier otra persona. Se Murió Pepe era un éxito en el colegio. Tocábamos cosas tipo “La Bamba”, seguida de “Enter Sandman” de Metallica, seguida de “Desvanecer” de Poligamia… Era insólito. Los rockeros nos aguantaban las baladas y las chicas nos aguantaban el rock. María Camila Currea (una niña del colegio con la que nunca hablé más de tres palabras) me dijo una vez que me veía “muy sexy en la batería”. Tenía 12 años, era más flaco que una escoba y para mi ser sexy era algo de rockstars.

A los 14 años conocí a mi primera novia y decidí hacerle una canción. Salió de la nada. Las únicas rimas que había hecho antes eran cosas como “te vi” con “así”, o “pelos” con… “pelos”. Sin embargo esta vez era diferente. Había hecho una canción de verdad… Y era buena. Llamé a Daniel Cadena y le dije que me ayudara a grabarla sin decirle a mis compañeros de banda. Creo que se ofendieron pues unos meses después, dos de ellos ya estaban ensayando con otro baterista y otro cantante canciones de Simple Plan y de Good Charlotte. La banda se llamaba Silver Ocean, hasta que decidieron cambiarle el nombre a “Kajubo”. Kajubo tuvo muchísimo éxito entre las niñas de los colegios Bogotanos durante nuestros últimos años de colegio.

Por esas épocas empecé a trabajar solo en mis nuevas canciones, con la ayuda de Daniel y de Alex, el miembro de Se Murió Pepe que no hacía parte de Kajubo. Con el tiempo empecé a hacer cosas bastante buenas y a los 15 años ya tenía un estudio de grabación medianamente decente en mi casa. Curiosamente era un estudio que solo funcionaba para mi hasta que un día llegó mi primer cliente como productor: Kajubo. Luego vinieron Sombrero Vueltiao, Skabis, Havanna y otros más… En el año 2006 yo fui el “Pharrell Williams” de los grupos de colegio bogotanos. Al mismo tiempo empezaba a pensar en grabar algo para mi.

En marzo del año 2007 Alex escuchó que en la emisora La Mega estaban organizando un concurso llamado Siembra para artistas de colegios. Me convenció de que mandara un demo. Lo envié, junto con mi hoja de vida y al día siguiente me llamaron a darme una noticia que me preocupó muchísimo: tenía que audicionar en vivo a los dos días y no tenía banda. Busqué gente por todos lados y encontré a Nicolás Zerrate (el baterista de Skabis) y a Daniel Ávila. Alex tocaba la guitarra y yo, por primera vez en mi vida, cantaba solo sobre un escenario sin hacer parte de una compañía de teatro y sin tocar batería en una banda. Las audiciones de Siembra fueron pasando una a una y, para hacer corta la historia, gané el concurso compitiendo con otras 100 bandas más, algunas con fanaticadas inmensas, como Sombrero Vueltiao y Kajubo. El premio era grabar una canción con Universal Music en SCP, los estudios de moda en esa época (cuna de Bonka, Wamba, Majua, Tinto y varios otros) y tocar en la edición #3 del concierto “Nuestra Tierra” organizado por La Mega en Bogotá, el 22 de septiembre de 2007. Todo esto sucedió. A comienzos del 2008 ya me encontraba grabando mi primer disco como solista producido por mi con canciones todas escritas por mi. Se llamaba Lo Mejor De Mi, aunque estaba muy lejos de ser lo mejor de mi. Hoy lo oigo con un poco de angustia y, dependiendo del mood en el que me encuentre, lo dejo completo o lo quito a los 20 segundos… Sin embargo ese primer intento sirvió para que la poca gente que me conoce me conociera, para hacer un par de conciertos grandes y, sobre todo, para darme cuenta de que tenía que parar y sentarme con calma a pensar si estaba dispuesto a dedicarme a esto toda mi vida.

La respuesta fue clara: no quería.

Durante ese tiempo estuve también haciendo parte de Misi, produciendo para otros artistas y llegué incluso a ser baterista de reemplazo de Kajubo en algún concierto. No había decidido qué hacer. En Misi crecí hasta donde pude crecer, como productor cada vez me llamaban para hacer producciones más importantes y como baterista toqué un buen rato con Paty Bermúdez, inspiración y cantante invitada de “Inevitablemente”, una de las canciones más lindas de “Lo Mejor De Mi”. Hacía muchas cosas y a la vez no hacía nada. Un día me deprimí seriamente. Quise dejar la música y dedicarme a lo que la gente normal se dedicaba. El problema era que, si no era música, no sabía qué otra cosa hacer con mi vida. Me fui a Cartagena unos meses a pensar y, aunque quería quedarme, tenía que volver pues aún tenía compromisos anteriores. En esa época, la Pizza Por Metro, el negocio de mis papás que fue tan inestable como yo durante toda mi vida, empezaba a funcionar muy bien después de tantos años. En un viaje que hicimos a NYC con Misi, mis padres y yo pudimos ver una idea que nos sacudió y de la que nos inspiramos para implementar en Bogotá, en la Pizza Por Metro de la calle 140, lo que sería luego la “Noche de Meseros Cantantes”.

La Noche de Meseros Cantantes constaría de 8 meseros cantantes atendiendo la pizzería (cuyas ventas por ese momento no andaban brillantemente bien) y cada uno en su turno cantaría una canción. Yo por ésas épocas andaba de pelea con la música y amigo de la cerveza, pero montar la Noche de Meseros Cantantes era responsabilidad mía. Por eso accedí a trabajar en el proyecto, a buscar las pistas, a comprar los equipos necesarios y a hacerme cargo por lo menos del montaje, ya que no tenía muchas ganas de interpretar música en vivo.

La primera Noche de Meseros Cantantes fue un viernes. Octubre de 2012. Éramos 8 meseros cantantes, todos amigos míos de Misi. La primera canción que sonó en la Noche de Meseros Cantantes fue Angels, de Robbie Williams (deben saber que mis más grandes ídolos son freddie mercury y Robbie Williams). La canté con mucho miedo hasta los primeros 20 segundos… Luego algo increíble pasó. Fue como volver a casa. Como recuperar la billetera después de creerla perdida. Como ver que no hay papel pero encontrar un rollo extra en el cajón abajo del lavamanos. En ese momento no lo entendí, pero a medida que pasaban las semanas lo fui entendiendo con más claridad: si quería hacer esto. Estaba en mi casa. Estaba en mi lugar. Ahí arriba es mi lugar. Y los últimos 5 años de confusiones, depresiones e inseguridades no eran culpa de mis tusas ni de mis complejos… Eran falta de escenario. Ya no lo puedo negar: soy un vicioso del escenario. Esté tocando batería para un artista o una banda, o esté al frente con todas las miradas sobre mi, es mi lugar y no lo cambio por nada en el mundo.

Al empezar a darme cuenta de esto, empecé a hacer un segundo disco sin ninguna ambición comercial: sería un disco para repartirle a mis amigos y a mis familiares. Quería dejar mis canciones grabadas. Yo soy muy tímido y muy callado. Me cuesta comunicarme con la gente. Una de las maneras es por medio de mis canciones y por eso quería grabar este disco. Empecé a hacerlo en mayo de 2013.

En junio viajé por segunda vez a un país extranjero a ver a Robbie. La primera vez había sido a Buenos Aires, esta vez era a Londres, a su casa, en el legendario Wembley Stadium. Posteriormente a este concierto vi en otros lugares de Europa a otros artistas que me inspiraron muchas cosas como Hugh Laurie, Prince, Roger Waters y hasta Monsieur Periné (a quienes curiosamente no había visto en Bogotá y los fui a conocer en Montreux, Suiza).

Después de este viaje, ya estaba decidido. Mi vida estaba ahí arriba. No había otra opción. En agosto de 2013 me senté con Misi y puse fin a 16 años de hacer parte de la compañía: yo quería ser una súper estrella mundial. Quiero ser una súper estrella mundial. Tímido es el nombre del disco que empecé a hacer el año pasado sin ninguna ambición comercial. Ya está listo. Está a la venta en todos los puntos de Deluchi Pizza Por Metro del país y también en todas las tiendas de música digital. Estoy empezando un proceso largo y duro, pero contigo voy a salir adelante. Es una deuda que tengo conmigo, contigo, con la gente que ha creído en mi y con Dios o quien sea que me haya dado la oportunidad de dedicar mi vida a la música, a las canciones, al entretenimiento, al público, al escenario… A toda esta locura que me puede hacer la persona más feliz del mundo en un instante y me puede derrumbar al siguiente, pues planeo vivirla intensamente, con muchos huevos y mucho corazón!